domingo, 13 de mayo de 2012

SOBRE LA PUBLICACIÓN PERIODÍSTICA DEL DIARIO LA PRENSA TITULADA: LOS ESCOLLOS FRENAN EL METRO BUS Pacífico Castrellón Santamaría

Soy usuario del servicio de transporte del Metro Bus, aunque parcialmente al no poder ir más allá de la entrada de San Isidro. He leído el artículo, con interés y me aventuro a hacerle algunas acotaciones: cierto es que a diario reflejamos lo acertado o no de nuestro comportamiento y hay mucho que desear, es verdad. Y, claro está, diferimos en las apreciaciones sobre el tema pero empecemos por discurrir sobre ellas, con la salvedad de que tal vez, las anomalías observadas no ocurren por “la falta de cultura” porque tal cosa, es posible que no exista y menos pudieran ser escollos para frenar el Metro Bus, lo que en todo caso sería una conclusión tremendista. La cultura es inherente a la condición humana y porque es bueno hacerlo, cito la definición de cultura de la UNESCO (1982). Cultura es el: “Conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores y las creencias. La cultura da al hombre la capacidad de reflexión sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. Por ella es como discernimos los valores y realizamos nuestras opciones. Por ella es como el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevos significados y crea obras que lo trascienden”. De modo que los Diablos Rojos, no son el principio de la falta de cultura o “cultura de cuido” según el Sr. Bennett; pues; en todo caso, sería un relativismo que nos confunde, tal vez se referirá a la costumbre, que si es un elemento de la cultura, de cuidar las cosas o dañarlas por ejemplo; los Diablos Rojos, son pues, parte de lo nuestro, el producto de una costumbre que llegó a formar parte de nuestras manifestaciones culturales: tenían que ser rojos, estar llenos de luces y adornos; con letreros y dibujos por todas partes; música estridente, que obligaba a hablar a gritos; escape con tronera y manejado por un tipo que conducía como un endiablado y entre más endiablado era el bus, más pasajeros jóvenes tenía, quienes armaban la diableada. No sé por qué pero siento que hay que poner uno de ellos en un pedestal en la terminal de buses, donde también deben estar los azules de Rio Abajo- La Boca y las chivitas de madera de Boca La Caja, si alguien conserva alguna; formaron parte, al menos de sesenta años de nuestra historia y de nuestras manifestaciones culturales; son más importantes que la estatua de Roosevelt, esa necedad que nada significa para los panameños. No es por “falta de cultura”, que tiran los papeles en el Metro Bus, roban los martillitos, causan daños y no observan reglas de conducta apropiada; como no lo es en el caso del que conduce su vehículo caro o de pobre, que no respeta las reglas del tránsito, las líneas de seguridad, las aceras, pone en peligro a los peatones y se estaciona en los lugares reservados para los impedidos físicos. Y, no es por “falta de cultura” que tiran la basura en la calle o que no paga impuestos evadiéndolos, como no lo es cuando los comerciantes dan muestras de reconocer como único valor, a la ganancia. Al igual, que no lo es cuando se mal utilizan los recursos del estado e igualmente, no es por falta de cultura que los hombres públicos se comportan inapropiadamente. Tal vez, todos seamos parte de un mismo problema, somos seres individualistas e insensibles que anteponemos nuestros intereses, equivocados o no y no nos reconocemos en el otro. Podríamos ser insensibles, mal educados, carentes de civismo, valores, en fin pero no somos así por “falta de cultura” y lo bueno es que somos perfectibles y gran beneficio nos daría la educación que promueve lo humano. A parte de cualquier digresión sobre la “falta de cultura”, de los usuarios del Metro Bus, la periodista pasó por alto o no vio un detalle de importancia y lógicamente el Sr. Bennett, no tendrá ni idea: a la entrada de los buses hay un control de pago y un contador, que le llaman torniquete; hasta aquí, muy bien pero a la salida está el mismo torniquete y peor, una tranquera, con la consecuencia de que sólo permite la salida de una persona a la vez y con lentitud; cuál sea la finalidad, no lo sé pero en la práctica es una trampa de muerte en caso de desalojar el bus rápidamente a causa de una emergencia. Tal despropósito no lo podemos atribuir a una “falta de cultura” pero si podemos cuestionar a los del Metro Bus, por no tener gente pensando en la seguridad de los pasajeros o si tienen a los que no piensan en ello. Lo que sí puede ser es que el Metro Bus sea perfectible y elimine la tranquera y el torniquete de la salida antes de que ocurra una desgracia. Y, si es para evitar que un juega vivo, “falto de cultura” se cuele por atrás, lo que no he visto, es mejor perder veinticinco centavos, que a la vida de veinticinco personas. Los buses del Metro Bus, deben cobrar vida, ya no endiablándolos sino convirtiéndolos en un lugar donde se fomente la cultura; pasamos al menos cinco horas diarias sentados en los buses, tiempo perdido que le hace daño a la familia, a nuestro crecimiento personal y a la economía del país; porqué no aprovecharlo, para instalar internet, un televisor donde apreciar conciertos de buena música, documentales, conferencias, información científica, actualidad mundial, exposiciones de pintura en fin; incluso, se pueden montar obras de teatro, monólogos por ejemplo, solos de guitarra, en fin y hay que correr porque los discursos de los fundamentalistas religiosos, que tenemos que soportar, nos están poniendo en peligro. Podemos tener una biblioteca y prestar los libros. Eso sí, nada que nos martirice, novelas culebras, ni propaganda política de ningún lado y menos del gobierno. Necesitamos elevar nuestro nivel cultural y si el Metro Bus nos ayuda, pediremos también, merecidamente, un bus para el museo de la terminal de transporte, donde debe estar la historia del transporte nacional y mundial, que ya debe iniciarse, con toda la modernidad que hace posible la tecnología. Hay que repensar el país.

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