
PROPUESTA SOBRE
COMO ENFRENTAR LA VIOLENCIA DELICTIVA O LA DELINCUANCIA EN
NUESTRO PAÍS.
SEGUNDA PARTE
Pacífico Castrellón Santamaría.
Para enfrentar la violencia delictiva o la delincuencia, contrario a los métodos caracterizados por su dureza, habría que recurrir a lo que debió haberse hecho antes: ir a la búsqueda del equilibrio social, económico, político y porque no, educativo y cultural entre otros, de bastos sectores de la sociedad, logrando un nivel de desarrollo humano aceptable, para lo cual se requiere la política correspondiente. Y, para graficar la importancia de la educación y la cultura en el tema, bueno fuese que un presidente empeñara su palabra diciendo que en adelante, los niños de este país, se educarían como sus hijos o mejor que ellos.
Y, recordemos, que en la actualidad, los cambios suceden rápidamente y ya no, evolucionando sino destruyendo lo que no se sostiene. Si alguna vez, soñamos con una sociedad ideal en nuestro país, nos equivocamos porque han imperado las deformaciones y el resultado ha sido la violencia inaudita pero no estamos perdidos, sólo tememos expresar nuestras ideas o lo hacemos de la mano de quienes tienen poca claridad o intereses particulares. Si deseamos corregir el rumbo, debemos hacernos las viejas preguntas: ¿Quiénes somos y hacia dónde vamos? De modo, que sólo nos queda unir fuerzas contra el mal y rogar a Dios que nos ayude.
Se trata de formular una propuesta que pudiera ser de utilidad, entendiendo que la solución es de largo aliento y nos corresponde a los panameños. Y, pretendemos, la creación de una entidad especializada: La Autoridad o como pudiera llamarse, con la responsabilidad de dirigir la lucha, conjuntamente con el Estado, la Sociedad Civil y la Sociedad en general. Para ello, propongo lo siguiente:
Declarar el problema de la violencia delictiva o la delincuencia, en estado de emergencia, para establecer el nivel de importancia y la prioridad que debe darse a la búsqueda de una solución.
Crear La Autoridad encargada de la pacificación del país, con la jerarquía y el poder necesario para cumplir su cometido, quien tendría la responsabilidad primaria en la lucha contra este mal y sería la encargada de establecer las políticas y los planes a seguir, así como su ejecución en conjunto con las agencias del estado, la Sociedad Civil y la Sociedad en general.
La autoridad estaría adscrita al presidente de la República, a un nivel superior al ministerial y con la autonomía necesaria. Daría cuenta de su trabajo al Órgano Legislativo y a la ciudadanía, mediante la divulgación permanente. Y, debido a la naturaleza de su trabajo, debe permanecer al margen de cualquier interés político, económico, religioso, etc. O, injerencia externa
La Autoridad sería la responsable política de la lucha y tendría a su cargo la dirección ejecutiva y técnica de la misma, incluyendo en ello a la criminalidad organizada, la drogadicción, la prevención y represión de los delitos, así como la rehabilitación de la persona encarcelada y su reinserción en la sociedad.
La autoridad coordinaría con las agencias del Estado, el desarrollo de programas tendientes a mejorar el nivel de bienestar de los sectores marginales de la sociedad, susceptibles de incurrir en actos delictivos y establecer vínculos o asociaciones de igual naturaleza.
La Autoridad, tendría a cargo el establecimiento de las políticas penitenciarias y coordinaría con el instituto a cargo, la aplicación de las mismas y las supervisará; con el objetivo de rehabilitar a la persona encarcelada y reinsertarlo en la sociedad, que es el fin de la pena. Convirtiendo los centros penitenciarios en unidades educativas.
Para el cumplimiento de sus responsabilidades, La Autoridad, también llevaría a efecto sus cometidos por intermedio de los ministerios y sus dependencias, las agencia del estado, La sociedad Civil y la Sociedad en general.
La Autoridad, prestaría especial atención al cumplimiento procesal y la ejecución penal, disponiendo de un cuerpo de abogados para ello, que además prestarían asistencia gratuita al encarcelado y su familia. Y, podría recomendar la concesión de indultos humanitarios.
La Autoridad, tendría iniciativa legislativa relativa al ámbito de su competencia y a su cargo, una unidad de investigación criminológica con el personal especializado. Y, tendría competencia a nivel nacional, con las representaciones correspondientes.
La Autoridad, mantendría un plan de educación ciudadana sobre la delincuencia y como prevenirla, difundido permanentemente y al igual, establecería ciclos de conferencias en los centros penitenciarios sobre diversos temas.
La Autoridad, promovería la realización de la producción penitenciaria y asistirá a la persona encarcelada para incorporarla a la vida económica de la nación y favorecería la participación de la intelectualidad del país, en esta lucha y en la formación cultural de los sectores marginados, como de la población penitenciaria; cuyos aportes serían invaluables.
La Autoridad, velaría por la atención a las víctimas, entre otras posibilidades, con la asistencia legal y el seguimiento de los casos. Y, promovería el desarrollo los sectores susceptibles de incurrir en la violencia delictiva, con programas que contribuyan a su bienestar.
La Autoridad, tendría su norma constitutiva, cuya vigencia debe extenderse hasta que el problema de muestras de haberse solucionado, cuando se convertiría en un organismo de control y seguimiento y en un instituto dedicado al estudio de la delincuencia, que podría retomar el rol o reeditar La Autoridad si el problema persistiera.
Nota: La Sociedad Civil, son las organizaciones, asociaciones, sociedades, grupos, cámaras, sindicatos, clubes, medios, etc. tradicionalmente conocidas fuera del estado; sin las cuales, poco se lograría.
COMO ENFRENTAR LA VIOLENCIA DELICTIVA O LA DELINCUANCIA EN
NUESTRO PAÍS.
SEGUNDA PARTE
Pacífico Castrellón Santamaría.
Para enfrentar la violencia delictiva o la delincuencia, contrario a los métodos caracterizados por su dureza, habría que recurrir a lo que debió haberse hecho antes: ir a la búsqueda del equilibrio social, económico, político y porque no, educativo y cultural entre otros, de bastos sectores de la sociedad, logrando un nivel de desarrollo humano aceptable, para lo cual se requiere la política correspondiente. Y, para graficar la importancia de la educación y la cultura en el tema, bueno fuese que un presidente empeñara su palabra diciendo que en adelante, los niños de este país, se educarían como sus hijos o mejor que ellos.
Y, recordemos, que en la actualidad, los cambios suceden rápidamente y ya no, evolucionando sino destruyendo lo que no se sostiene. Si alguna vez, soñamos con una sociedad ideal en nuestro país, nos equivocamos porque han imperado las deformaciones y el resultado ha sido la violencia inaudita pero no estamos perdidos, sólo tememos expresar nuestras ideas o lo hacemos de la mano de quienes tienen poca claridad o intereses particulares. Si deseamos corregir el rumbo, debemos hacernos las viejas preguntas: ¿Quiénes somos y hacia dónde vamos? De modo, que sólo nos queda unir fuerzas contra el mal y rogar a Dios que nos ayude.
Se trata de formular una propuesta que pudiera ser de utilidad, entendiendo que la solución es de largo aliento y nos corresponde a los panameños. Y, pretendemos, la creación de una entidad especializada: La Autoridad o como pudiera llamarse, con la responsabilidad de dirigir la lucha, conjuntamente con el Estado, la Sociedad Civil y la Sociedad en general. Para ello, propongo lo siguiente:
Declarar el problema de la violencia delictiva o la delincuencia, en estado de emergencia, para establecer el nivel de importancia y la prioridad que debe darse a la búsqueda de una solución.
Crear La Autoridad encargada de la pacificación del país, con la jerarquía y el poder necesario para cumplir su cometido, quien tendría la responsabilidad primaria en la lucha contra este mal y sería la encargada de establecer las políticas y los planes a seguir, así como su ejecución en conjunto con las agencias del estado, la Sociedad Civil y la Sociedad en general.
La autoridad estaría adscrita al presidente de la República, a un nivel superior al ministerial y con la autonomía necesaria. Daría cuenta de su trabajo al Órgano Legislativo y a la ciudadanía, mediante la divulgación permanente. Y, debido a la naturaleza de su trabajo, debe permanecer al margen de cualquier interés político, económico, religioso, etc. O, injerencia externa
La Autoridad sería la responsable política de la lucha y tendría a su cargo la dirección ejecutiva y técnica de la misma, incluyendo en ello a la criminalidad organizada, la drogadicción, la prevención y represión de los delitos, así como la rehabilitación de la persona encarcelada y su reinserción en la sociedad.
La autoridad coordinaría con las agencias del Estado, el desarrollo de programas tendientes a mejorar el nivel de bienestar de los sectores marginales de la sociedad, susceptibles de incurrir en actos delictivos y establecer vínculos o asociaciones de igual naturaleza.
La Autoridad, tendría a cargo el establecimiento de las políticas penitenciarias y coordinaría con el instituto a cargo, la aplicación de las mismas y las supervisará; con el objetivo de rehabilitar a la persona encarcelada y reinsertarlo en la sociedad, que es el fin de la pena. Convirtiendo los centros penitenciarios en unidades educativas.
Para el cumplimiento de sus responsabilidades, La Autoridad, también llevaría a efecto sus cometidos por intermedio de los ministerios y sus dependencias, las agencia del estado, La sociedad Civil y la Sociedad en general.
La Autoridad, prestaría especial atención al cumplimiento procesal y la ejecución penal, disponiendo de un cuerpo de abogados para ello, que además prestarían asistencia gratuita al encarcelado y su familia. Y, podría recomendar la concesión de indultos humanitarios.
La Autoridad, tendría iniciativa legislativa relativa al ámbito de su competencia y a su cargo, una unidad de investigación criminológica con el personal especializado. Y, tendría competencia a nivel nacional, con las representaciones correspondientes.
La Autoridad, mantendría un plan de educación ciudadana sobre la delincuencia y como prevenirla, difundido permanentemente y al igual, establecería ciclos de conferencias en los centros penitenciarios sobre diversos temas.
La Autoridad, promovería la realización de la producción penitenciaria y asistirá a la persona encarcelada para incorporarla a la vida económica de la nación y favorecería la participación de la intelectualidad del país, en esta lucha y en la formación cultural de los sectores marginados, como de la población penitenciaria; cuyos aportes serían invaluables.
La Autoridad, velaría por la atención a las víctimas, entre otras posibilidades, con la asistencia legal y el seguimiento de los casos. Y, promovería el desarrollo los sectores susceptibles de incurrir en la violencia delictiva, con programas que contribuyan a su bienestar.
La Autoridad, tendría su norma constitutiva, cuya vigencia debe extenderse hasta que el problema de muestras de haberse solucionado, cuando se convertiría en un organismo de control y seguimiento y en un instituto dedicado al estudio de la delincuencia, que podría retomar el rol o reeditar La Autoridad si el problema persistiera.
Nota: La Sociedad Civil, son las organizaciones, asociaciones, sociedades, grupos, cámaras, sindicatos, clubes, medios, etc. tradicionalmente conocidas fuera del estado; sin las cuales, poco se lograría.

